Se acostumbra a que el medicamento sane a la persona en padecimientos por virus, bacterias, hongos, parásitos entre otros y se tiene la esperanza que el medicamento haga casi todo donde el metabolismo tiene algo que ver, pero no es así porque el agente causal no es un microorganismo, son hábitos, es por esto que en la resistencia a la insulina, diabetes, dislipidemias (colesterol y/o triglicéridos altos), sobrepeso y obesidad, hígado graso, hipertensión en obesidad, várices en piernas, hemorroides, síndrome de ovario poliquístico, estreñimiento, hernias, reflujo entre otros la alimentación desempeña un papel más importante a largo plazo que cualquier complemento, suplemento, deporte, medicamento o cirugía.